Día 30 de junio de 2010. En el centro de trabajo.
Un día más. Cada uno comienza su jornada laboral a su hora habitual. La mañana va transcurriendo hasta que… se encienden las alarmas. El Sr. Felipe Rosado, asesor laboral de “nuestra” empresa se acaba de reunir con el propietario D. José Luis Ruiz López (Lalo) y han llamado al delegado sindical (USO).
Comienzan las llamadas al personal. De uno en uno van entrando con preocupación. Todos salen con papeles en la mano, a paso ligero, se cambian, recogen sus cosas y … ¡se marchan!. ¿Qué está pasando?.
- ¿Puedes venir un momento? – Me dice Lalo muy amablemente. Por el pasillo, ni una mirada, ni una palabra. Nada. Entramos en la sala de reuniones. Cabezas bajas.
Una vez dentro, tensión. Felipe con un montón de cartas de despido, papeles, finiquitos y talones delante, toma las riendas de la situación, y lo primero que dice:
- Lalo lo está pasando muy mal y … - Sigue hablando pero yo no quiero escuchar más. ¿Qué lo está pasando mal? ¿Y yo, cómo quedo yo? ¿Qué pretende, que le pida perdón por el mal rato que le estoy haciendo pasar por echarme a la calle? ¡Lo que faltaba!
Lalo no tiene ni siquiera la valentía de levantar la cabeza, ni mirarme y mucho menos de decir nada. Me muerdo la lengua, no es el momento. Solamente acierto a decirle:
- ¿Ya sabes lo que haces? – a lo que él me responde.
- Seguramente no, pero no tengo opción.
Carta de despido, finiquito, unas fotocopias de unas cuentas que dicen que la empresa no tiene ni un euro (igual es para que le demos nosotros algo), y un talón por una indemnización que él considera justa: 20 días por año trabajado con un tope de 12 meses, pagando la empresa solamente 12 días.
- El talón por 12 días, y el resto lo gestionas tú con el Fondo de Garantía Salarial. ¡Ah! Y si se os ocurre reclamar o ir a juicio, os readmitimos, devolvéis el dinero de la indemnización, se cierra la empresa y todos a casa. – Sabias palabras de un asesor curtido en estas lides.
Son las 12.50 h. Me dispongo a recoger mis cosas mientras compañeras mías siguen entrando en la “sala del terror”. Todos con el mismo resultado. El pelota de turno viene a preguntarme:
- ¿Qué ha pasado? – Como que él no sabe nada, lo sabe desde hace días, incluso meses.
- Lo que ya sabías – Le contesto. Se da la media vuelta y se va. No tiene mucho que decir. Con lo grande que es, ¡lo que puede agachar la cabeza, increíble!.
Luego está el que sabe que se queda, también desde hace tiempo, se hace el tonto, pero no merece la pena decirle nada. Lleva toda la mañana, disimulando e intentando que dejes todo bien arregladito. Cree que va a ser capaz de hacer todo él solo, pero no está de más que se lo dejes todo bien, por si acaso. Tiene la poca vergüenza de decir:
- Yo no sabía nada. – Cuando es el que hace 2 días hizo los talones nominativos. En fin, lo dicho, no merece la pena.
Al salir, una sonrisa de Lalo. ¡Que majo!. Dejo la oficina atrás y me pareció ver como su pequeño utilitario (Audi Q7) se sonreía también.
Resúmen: 8 despedidos de 14 trabajadores:
- Trabajadores con hijos en edad escolar, con hipotecas...
- Trabajadores, muchos de ellos con 25 a 35 años de antigüedad en la empresa.
- Trabajadores con 56-57 años, que ¿dónde van a ir?
¿NO HABÍA OTRA SOLUCIÓN?. No me lo creo.
Tengo la desgracia de poner cara a los protagonistas de esta historia. Soy, mejor dicho, he sido cliente de esta empresa y nunca había conocido gente tan impresentable, incompetente, mal educada, creída como Lalo y el larguirucho ese, del que no quiero escribir su nombre.
ResponderEliminarOs aseguro que si esa empresa ha salido adelante ha sido por sus empleados, así que sin ellos esa empresa no tiene futuro.
¡Animo chavales! Dentro de unos meses os dareis cuenta que desvincularos de esos tipejos es lo mejor que os ha podido pasar.
¡No me lo podía creer!
ResponderEliminarEmpresa modelo donde las haya de trato a la gente, al personal. En toda su historia NUNCA se había despedido a nadie, es más, en su día se tuvo que haber despedido a Lalo antes de comprar la empresa por su gestión con un cliente de La Rioja, y no se hizo.
Soy un antiguo trabajador de esta empresa, que la dejé antes de que comprara Lalo. Conozco su trabajo. No valía ni para hacer los recados. Mal vestido, sucio, sin estudios. Entró en la empresa, mejor dicho, lo metieron para que dejara de REPARTIR FLORES, que es lo que hacía hasta entonces.
Tuvo la suerte de comprar una empresa que funcionaba por inercia, por su historia. Pero cuando ha tenido que demostrar su valía la está llevando a la quiebra.
No me da pena, lo siento por la gente, algunos de ellos ex-compañeros míos a los que aprecio, pero otros como "el largo", que nadie dice su nombre pero anda por Izarra (Álava), y Lalo no me dan ningún tipo de pena.
¡Mucho ánimo! y suerte. Teneis todo mi apoyo.
Que historia más triste para una empresa de 170 años, el gerente y el jefe comercial más ineptos y con más aires de grandeza(sobre todo el segundo), tiran por la borda el trabajo de generaciones de familias.
ResponderEliminarGracias por todo a Lalo e Iván, lo dicho dos ignorantes metidos a jefes.
Pues han pasado ya seis años y la empresa sigueen marcha , tan malos no serian , no ????
ResponderEliminar